Adios compañero
Recuerdo, que cuando hable con Anna , cara a localizar gente, para celebrar los veinticinco años, un miedo; que le transferí, martilleaba mi mente.
Hacía dos años que mi hermana había celebrado un evento similar, y dos compañeros habían muerto, cuando me lo explico, sentí miedo, una reunión de 25 años, supone reencontrarte, sin importar demasiado lo vivido, 25 años dan para mucho, todos habremos reido, llorado, sufrido, gozado, perdido, ganado, habremos tenido soles y tormentas, blancos y negros, porque veinticinco años dan para mucho.
Tenía claro que eso no importa al ver a una persona, con la que compartiste vida y mapa durante un año, con la que compartiste bromas de adolescente, con el que reivindicaste esas cuatro verdades absolutas, que acaban siendo con el tiempo castillos en el aire, con el que compartiste la sensación de inmortalidad, del que todo está por pasar, del que todo es porvenir.
El Lunes al abrir el correo, mi móvil esta perdido, leí la pérdida de un compañero; Ignasi, la tétrica sorpresa recorrió mi cuerpo; una muerte inesperada nos da una bofetada de realidad, nos insulta por ser tan “ Quejicas”, por los pequeños problemas, nos zarandea por ser egoístas y egocéntricos en nuestras preocupaciones, y sobre todo nos dice que no guardes, no pierdas, no tires, no calles, porque siempre hay tiempo de decir “ Hola”, pero el “Adiós” viene por detrás, a traición, a mala leche.
Cuando llegue a casa bese y acaricie a mis hijas y las mire, y las volví a besar y a acariciar, hasta que la mayor (Casi siete años), me dijo “Que te pasa papa” y yo le dije, “Nada cariño, que te quiero mucho” y seguí mirando y pensando en lo esencial y no en lo importante, y, y, y,………………., pensé en Ignasi.
Ignasi, no puedo decir que fuéramos amigos, fuimos compañeros de vida y mapa durante un año, después como con tantos de vosotros la vida nos separa sin saber porque, simplemente porque buscamos nuestro sitio y cogemos caminos distintos.
Le recuerdo en COU, venia del diurno, con su amigo Miguel Ángel ( Con el que comparto mas de veinticinco años de amistad), le recuerdo como una persona que está entre dos mundos, el que acaba de dejar y el que empieza a descubrir.
Recuerdo su vespa blanca, recuerdo su juventud….., pero también recuerdo su alegría al reencontrarnos todos; el “Tenemos que vernos más”, el “Estas igual”, el, el…………….., pasamos un buen año juntos.
Hoy, un puñetazo de realidad, nos dice que no estás, pero creo que en el Nocturno; el que estudiaba a la luz de la luna y las estrellas, siempre tendrás tu pupitre.
Adiós Compañero.
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Maite dijo
No me sale nada que no hayas dicho tú ya. No guardes, no pierdas, no tires, no calles, y no desperdicies: días, horas, minutos, vida. Aunque por desgracia, hacer todo eso forma parte de ella. Algunos afortunados nos damos cuenta a tiempo... de no malgastarla toda. Un beso fuerte, compañero. Y ánimos, todos los posibles.
17 Febrero 2010 | 11:18 PM