Publicidad:
Terra
La Coctelera

Reencontrase

Hace aproximadamente casi cuarenta años tres parvulitos prometimos encontramos pasados veinte años en la puerta del colegio para irnos a montar una granja, con uno de ellos mantuvimos historia muchos años, del otro nunca supimos si nos estuvo esperando, pues la vida separa sin más, sin desengaños ni desencuentros, sin un “ No te ajunto”, nos separa sin más.

Si uno decide hacer recuento de las personas que durante una etapa fueron una parte de nosotros mismos y que se diluyeron en el camino le faltaran dedos.

Fueron personas imprescindibles y a veces impresentables, fueron santo y fueron seña, compañeros de infinitas pequeñas vidas………….. fueron yo y fuimos nosotros.

Se podría pensar que la nostalgia, no es más que un alivio del presente, pero…………………., va a ser que no.

Son un fiel seguidor de los reencuentros. Una historia a de amor, o una urgencia tiene un principio y un final, se asume al instante o con el tiempo, duele o alivia, pero pasamos pagina.

El reencuentro sirve para llenar huecos en el libro de tu vida, quedaron párrafos sin acabar y sin saber por qué.

La gran mayoría de las veces, el reencuentro es fugaz y compruebas que aunque durante algún tiempo fuimos vecinos hoy somos puntos lejanos en un mapa. Pero, se cierra el círculo.

Algunas veces los próximos ayer y lejanos hoy, decidimos mudarnos y vivir más cerca.

Pero sea como sea, es importante valorar el pasado e intentar cerrar capítulos de tu libro

El Dixit

Una persona, a la que se le ha concedido una autoridad que emana, directa o indirectamente de la voluntad de una mayoría ( Evidentemente en un régimen democrático), emite veredictos.

Se escuchan los razonamientos; los pros, los contra, los pero, las ventajas, los inconvenientes...., y solo entonces la autoridad dice “Esto, es así”. Pero, a pesar del largo proceso, este “ Es así”, no obtiene la condición de verdad absoluta. Hay recursos, enmiendas, recogidas de firmas, presión popular...

Describiremos, tres tipos de Dixit para los que su autoridad, no emana de ninguna parte, el primero, tal vez oye los pros, los contras, las ventajas, los inconvenientes, pero lo que está claro es que no los escucha. El segundo, oye y escucha, pero “No esta” “, El tercero, es y está.

El Dixit Acorralado:

Nos lo encontramos frecuentemente, en el ambiente laboral. Un jefe, se reúne con “su gente”, hace una exposición inicial, mas teórica y utópica que real de la situación, y traza las directrices, de la que cree será, una autopista hacia el éxito. Sus oyentes; empleados, bajan a la tierra a nuestro amigo, y lo hacen mediante trabas, dilemas, preguntas al aire, que son impactos de realidad, de vida, de calle.... Todos estos picotazos de lo humano, hacen tambalear, los planteamientos celestiales de nuestro amigo, ante lo cual nuestro Dixit, esta acorralado, y entonces su autoridad de Jefe, hará añicos a sus oyentes-pensantes-dialogantes, con un “ Se hace así, y punto pelota”. Seguramente, cuando nuestro amigo, se dé cuenta, de que el punto era seguido y que la pelota, se ha ido fuera, disfrazara, su fallida verdad absoluta, con un “Se me ha ocurrido” “ He pensado”, ....... por tanto lo haremos así, y entonces el punto se ve bien colocado y la pelota esta en juego.

El Dixit de lo absurdo:

Nuestro amigo, hace enmudecer discusiones, conversaciones, o pequeñas charlillas con una sentencia que daría una edad mental de 300 años en el “Brain Training”, la absurdidad de su frase lapidaria, es de tal calibre, que paraliza a los tertulianos.

Hace, unos años tuve la impagable experiencia, de ser espectador de la actuación de este tipo de “Dixit”. El escenario, no podía ser otro, que ese maravilloso teatro de la vida: El Bar.

Se entablo una discusión futbolera, entre los partidarios de dos equipos, los, hinchas de uno de los equipos alababan y glorificaban la rapidez de un extremo, y entonces, paso, se oyó una voz que dijo “ Si, pero si a ese, le quitas las piernas, entonces que, eh!, ese ya no es nada”. Final del partido, esto no hay quien lo rebata, la frase se ha convertido en verdad absoluta. Tu cubres al nueve, presionamos en el centro del campo, y al siete le cortamos las piernas, ganamos la Champions, y punto pelota.

El Dixit Búho:

Nuestro amigo habla poco, pero se fija mucho, es testigo silencioso de todos los argumentos; de las idas, de las venidas, de los “ Vale, de acuerdo, pero... ”, de los “no, estas muy equivocado”, de las risas sin argumento. ,nuestro amigo, oye y escucha, se fija y mira, piensa y analiza, y solo entonces desde la autoridad que le da la distancia, y su vocación de eterno aprendiz, salen de su boca, con voz grave y monocorde, unas pocas frases. El silencio de los presentes, es el grito de jubilo ante un maravilloso ataque de sentido común. Parece simple, pero solo el mejor dixit de todos, es capaz de plasmar en pocas palabras, que nada es del todo cierto, pero tampoco es mentira y ha conseguido que no importe quien gane el torneo, sino lo que hemos aprendido jugándolo. Es el dixit más escaso.

El Hamlet

Ah!, La duda, eterna compañera, a veces amiga y cómplice de grandes decisiones y otras veces malvada asesora de las cosas que no hacemos.

Todos tenemos dudas, ya lo dijo Descartes; ese peazo cartesiano, “Como dudo, pienso, como pienso existo”.

La duda, debe ser transitoria, mejor dicho breve, ha de aparecer como Ángel de la guarda y no como traumática conciencia. Para la mayoría, la duda es solo una parte de nosotros, y sabemos darle un principio y un final, pero para el sujeto que vamos a describir, al que llamaremos “ Hamlet”; el gran paradigma de la duda Skakespeariana, la duda es una actitud, un mandamiento, una castradora de decisiones, un paréntesis abierto...., abreviando: Un desespero.

Nuestro amigo, aunque no lleve una calavera en la mano, es fácilmente identificable, a poco que tengáis contacto con él.

El escenario, para describirlo, podría ser cualquiera: Una tienda, una oficina, el interior de un taxi......

Pero, he decidido utilizar, mi escenario favorito, esa academia de cultura popular, ese maravilloso álbum de fotografías: EL BAR.

Tienes nuevo Jefe, y tú para agradar, decides invitarlo a almorzar en ese bar en el que ya te conocen, en el que a veces no has de abrir la boca porque te sirven “Lo de siempre”, en el que no hay atisbo de duda.

Antes de escenificar la situación, os diré que todos los Hamlet tienen un rasgo en común: La imperiosa necesidad de acumular información; lo cual hace la decisión más difícil.

Tu Hamlet particular se leerá con avidez la carta, una y otra vez, desde los aperitivos hasta la lista de tes.

Tu, ya has decidido: y entonces tu amigo al detectar en ti, una inactividad que no entiende, inevitablemente te preguntara: “ ¿Qué vas a pedir”, tu contestaras: “ Lomo con queso y caña” y él dirá: “ Umm, vale”.

El camarero, cree que ya ha pasado el tiempo prudencial como para dirigirse a la mesa y tomar nota, lo que no sabe es que comienza el calvario de las dudas.

DIALOGO:

Hamlet: ¿De que tiene, bocadillos?; ( Recuerda que lleva 10 minutos mirando la carta)

Camarero: Los que salen en la carta. Hay fríos y calientes.

Hamlet: Los calientes, ¿Cómo son?

El camarero, que te conoce, te echa la primera mirada, y tu, fuerzas una sonrisa suplicando comprensión, mientras no le sacas ojo a ese cartelito de “ Reservado el derecho de admisión”.

Camarero: Pues, calientes.

Hamlet: Ah, vale, ¿Y, pueden ser de cualquier cosa?

Camarero: De lo que sale en la carta.

He olvidado decir que “El Hamlet”, mientras pregunta, no saca los ojos de la carta.

Hamlet: ¿ Son muy grandes?

Camarero: No, así ( Separa las manos, para que visualice el tamaño), pero puede ser la mitad.

Hamlet: Y, la mitad, ¿Es muy grande?.

El camarero, te vuelve a mirar, pero en esta ocasión su cara ya denota irritación. Tu, vocalizando sin voz, le haces ver que es tu jefe y que lo sientes.

Camarero: Si acaso, le dejo un rato mas para decidir.

Hamlet: No, no, si ya lo tengo.

El camarero, hace un gesto de alivio, pensando que la tortura ha llegado a su fin: ¡Ingenuo¡

Camarero: Bien, pues usted me dirá.

Hamlet: ¿Tienen pastas?

Hay que joderse.

Camarero: Sí, las de la carta.

Hamlet: Ah!, gracias,

Y vuelve a releer la carta.

Hamlet: Las ensaimadas............

Camarero: Son de Mallorca, han llegado esta mañana en el vuelo Iberia IB1243.

Hamlet: No, pero gracias, que si llevan mucho azúcar por encima.

Camarero: Bueno, si quiere se lo sacamos ( Y el que sobre, lo esnifo, o ante la duda, se lo meto por el culo, piensa para sus adentros)

Hamlet: ¿Son muy grandes?

Camarero: No, pero si quiere le sirvo la mitad ¿ La de arriba o la de abajo?

El camarero, te vuelve a mirar y vuelve a separar las manos del cuerpo, pero esta vez a la altura de los cojones.

Hamlet: Vale, pues un croissant.

Camarero: Vale, ¿ Y, para beber?

Hamlet: Umm, en el café con leche, la leche ¿Cómo es?

Camarero: ( Mierda, porque he preguntado). Pues entera, o desnatada, caliente o natural.

Hamlet: Vale, pues una Coca-cola natural, sin hielo y sin limón, pero en vaso largo.

Y entonces nuestro amigo asiente con la cabeza, como diciendo cuatro decisiones de golpe, eso es determinación.

Camarero: Pues, vale.

Almorzais, le dejas hablar a el, no sea que una de tus frases le cree un dilema, cuando termináis, le dices a tu jefe, que ya pagas tu, mas que por cortesía, para evitar conflictos existenciales, el te dice que perfecto, porque debe volver al despacho a resolver las decisiones importantes que inundan su mesa, lo dice de una manera condescendiente hacia ti ese ser, incapaz de entenderlo.

Tu, aguantas el chorreo del camarero, prometes no volverlo a traer y dejas una buena propina.

Una vez, sales del bar, te da por pensar si alguna de esas decisiones importantes te afectara a ti, si es tu despido, no hay problema, te jubilaras antes de que decida, pero ¿Y, si es tu aumento?. En fin habrá que joderse.....

No sé si me dejo algo

No se, si la descripción es buena.

Tal vez, no queda claro.

MIERDAAAAAAAAAAAAA¡¡¡¡, YA SE HA PEGAO

 

El prisas

El tiempo, curioso compañero de viaje; nos falta, nos sobra, se aprovecha, se pierde y nos arrepentimos de su perdida, lo único que esta claro, es que es el equipo visitante que avanza y avanza hasta que se acaba el partido..

Describiré a nuestro amigo en dos escenarios clásicos:

1.- En el trabajo:

Se abalanza, hacia ti, mientras habla por el móvil, y la otra mano la utiliza cual si estuviera batiendo huevos, su tiempo es muy importante y te dedica únicamente tres palabras “ El Informe, rápido”, para cuando tu le contestes ¿ Cual de ellos ¿, el ya estará a unos metros andando en circulo y hablando por el móvil, unos momentos mas tarde con un chasquido de dedos y una posterior posición de mano-bandeja te lo exigirá, tu intentaras articular de nuevo la pregunta, pero entonces el sujeto opta por la posición “ Mano-Urbano”, te frena y vuelve a caminar en círculos hablando por el móvil. La escena se repetirá varias veces, hasta que al acabar la conversación telefónica, se dirigirá hacia ti, y te dirá ¿ El informe?, Y entonces tu dirás ¿ Cual?, y él dirá cual va a ser, “Espera que me llaman por el móvil” y vuelta a empezar...........

2.- En el bar

Entra rápido, y gana un sitio en la barra, intenta llamar desesperadamente la atención del camarero, para ello mueve la mano y exclama “ Oiga, Oiga”, “ Jefe, Jefe”, si, un elemento común en estos individuos es que el ansia, le provoca repetir la misma palabra dos veces.

Si, el camarero, lleva ya años en el oficio, lo castigara un poquito; es decir “ No oye”, “ No ve”, o lo que es lo mismo, ahora limpio un vaso, ahora coloco las bolsas de patatas......

Cuándo, por fin lo atienden dice “ Un café, un café”, “ Solo, solo”, no ha acabado de girarse el camarero hacia la máquina en cuestión cuando oye “ ¿Cuánto es?, ¿Cuánto es?, El camarero aquí le contesta porque para lo que es dinero, tenemos el oído fino.

Mientras le sirven el café, nuestro amigo intenta darle el importe exacto, con los consiguientes equilibrios “ Café-monedas-manos”. Una vez nuestro amigo tiene su café, agita el sobrecito de azúcar de manera compulsiva, lo abre lo vierte, lo remueve formando un maremoto en la taza, lo bebe de un sorbo, sale del bar como una exhalación, eso si diciendo “ Adiós, Adiós “, y tu que estabas a su lado intentando tomar el café a sorbos, te preguntas ¿ Para que?, ¿Por qué?, ¿Estaré perdiendo el tiempo?,¿Estaré perdiendo el tiempo?. MIERDAAAAAAAAAAA, YA SE ME H PEGAO.

Perfiles

Inaguro sección. Para un curioso, es inevitable fotografiar caracteres, actitudes, inseguridades y gritarlas con los dedos, ahi va el primero. Prometo mas.

Adios compañero

Recuerdo, que cuando hable con Anna , cara a localizar gente, para celebrar los veinticinco años, un miedo; que le transferí, martilleaba mi mente.

Hacía dos años que mi hermana había celebrado un evento similar, y dos compañeros habían muerto, cuando me lo explico, sentí miedo, una reunión de 25 años, supone reencontrarte, sin importar demasiado lo vivido, 25 años dan para mucho, todos habremos reido, llorado, sufrido, gozado, perdido, ganado, habremos tenido soles y tormentas, blancos y negros, porque veinticinco años dan para mucho.

Tenía claro que eso no importa al ver a una persona, con la que compartiste vida y mapa durante un año, con la que compartiste bromas de adolescente, con el que reivindicaste esas cuatro verdades absolutas, que acaban siendo con el tiempo castillos en el aire, con el que compartiste la sensación de inmortalidad, del que todo está por pasar, del que todo es porvenir.

El Lunes al abrir el correo, mi móvil esta perdido, leí la pérdida de un compañero; Ignasi, la tétrica sorpresa recorrió mi cuerpo; una muerte inesperada nos da una bofetada de realidad, nos insulta por ser tan “ Quejicas”, por los pequeños problemas, nos zarandea por ser egoístas y egocéntricos en nuestras preocupaciones, y sobre todo nos dice que no guardes, no pierdas, no tires, no calles, porque siempre hay tiempo de decir “ Hola”, pero el “Adiós” viene por detrás, a traición, a mala leche.

Cuando llegue a casa bese y acaricie a mis hijas y las mire, y las volví a besar y a acariciar, hasta que la mayor (Casi siete años), me dijo “Que te pasa papa” y yo le dije, “Nada cariño, que te quiero mucho” y seguí mirando y pensando en lo esencial y no en lo importante, y, y, y,………………., pensé en Ignasi.

Ignasi, no puedo decir que fuéramos amigos, fuimos compañeros de vida y mapa durante un año, después como con tantos de vosotros la vida nos separa sin saber porque, simplemente porque buscamos nuestro sitio y cogemos caminos distintos.

Le recuerdo en COU, venia del diurno, con su amigo Miguel Ángel ( Con el que comparto mas de veinticinco años de amistad), le recuerdo como una persona que está entre dos mundos, el que acaba de dejar y el que empieza a descubrir.

Recuerdo su vespa blanca, recuerdo su juventud….., pero también recuerdo su alegría al reencontrarnos todos; el “Tenemos que vernos más”, el “Estas igual”, el, el…………….., pasamos un buen año juntos.

Hoy, un puñetazo de realidad, nos dice que no estás, pero creo que en el Nocturno; el que estudiaba a la luz de la luna y las estrellas, siempre tendrás tu pupitre.

Adiós Compañero.

Ocho de Agosto

Hace ya algunos años, que cuando se acercan las vacaciones, ya no tengo la sensación de “Irme “ sino de “refugirarme”.

Es dificil de explicar, es como abrir un parentesis y cerrarlo quedandome yo en medio, no deseo ver, ni descubrir grandes cosas, solo quiero estar y vivir despacio, empaparme de un mundo en que el reloj no es de arena, en el que la cola del l pan es una oportunidad de conocer, en el que mis hijas no vean a un padre con urgencias, en el que dan igual muchas cosas……

Voy a un pueblo pequeño en el que desde nuestro pequeño jardin, veo inmensidad y siento que formo parte de ella, y me gusta y no necesito irme del mundo porque deseo con todas mis fuerzas estar donde estoy.

Se, que alli soy mejor, rio mas, beso mas, acaricio mas, lo que aquí es un “ Te lo dije” alli es un “ No te preocupes”, lo que aquí es “ Que sea la última vez” aquí es “ Ves con cuidado cariño”.

El dia 8, nos vamos de vacaciones, mi mujer se volvera el 9 y no se refugiara hasta la semana siguiente; se quedara de “Rodriguez”; cuanto a cambiado España; mientras yo estaré una semana con mis dos hijas, intentandoles dar todo lo que el monstruo de las rutina les roba.

Supongo, que como ya es habitual, cuando acaben las vacaciones, me ensimismare un rato y lloraré un poquito por dentro.

La vida es sueño, pero los sueños vida son

Desde que tenemos uso de razón, acariciamos sueños.

En nuestra infancia, suelen ser materiales; un balón, un cromo que no nos sale ni a tiros….., en definitiva nuestros sueños son instantáneos, pueden empezar y acabar en un instante, y a por el siguiente.

Con el paso del tiempo, ya en nuestra juventud, para la mayoría de nosotros, los sueños son volubles, variables, erráticos, porque todos son como un “SOS”, como un segundo de reloj; han de ser instantáneos, urgentes, no ha de haber camino, solo llegada.

Después nuestra vida transita, en preocupaciones diarias, que no nos dan margen a los sueños, nuestro “Yo”, se oxida en pos de un maravilloso “Nosotros” pero, el sueño de cada uno crece y crece dentro, toma vida y carácter propio, hasta que un día cualquiera, sale, grita, se manifiesta, y entonces nadie lo puede parar, el “ Nosotros”, se convierte en personajes de tu sueño, lo comparten y te dan un inmenso abrazo de amor, amistad, solidaridad.

Algo a cambiado, en ti, ahora ya sabes que un sueño es un camino, a veces plano y otras veces tortuoso, en el que reirás, lloraras, dudarás, pero llenaras la mochila en el camino de tu “ Viatge a Itaca” particular.

Este fin de semana, un amigo cumplió su sueño, el camino no ha sido fácil, pero seguro que ha sido enriquecedor; un kilometro mas, una hora mas, un me duele pero no importa, un beso de su mujer para aliviar cansancios y tantos y tantos momentos de ver, sentirse, observarse, medirse, superarse, en definitiva conocerse mientras recorres caminos.

Este fín de semana, 42 Km. y 195 metros, han sido el largo camino recorrido, pero lo maravilloso del sueño conseguido, es que se convierte en el pistoletazo de salida de un estilo de vida; de una realidad para seguir soñando.

FELICIDADES MARATONIANO.

Gracias, por darnos un “zarandeo de vida”.